Y tras cuatro años exactos, en el día exacto, gasto más de dos horas en intentar saldar una deuda emocional.
No recuerdo haberlo hecho por ninguna otra persona.
Porque sé que el resultado va a ser altamente beneficioso, y recordado para la posteridad.
Y haré lo que sea. Tras esto, me he dado cuenta de lo importante que es para mi zanjarlo.
Mucho más importante que lo que la otra persona va a conseguir, sin duda.
Y que nadie piense mal, es sólo, una de mis tantas deudas, y la posibilidad de remediarla.
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