martes, 24 de agosto de 2010

Número 51

Dos años seguidos con 51 entradas, 2008 y 2009, con esta se cumplen 51 del 2010. Parece que fue ayer cuando alguien me hizo descubrir esta página, igual que otras tantas cosas.


Ahí va:

Siento que estoy apunto de cerrar puertas, que no sabía si quería o tenía, pero ahora no quiero cerrarlas.


Hay una en especial, estoy delante de ella, pero desde la distancia, no puedo ver si realmente sigue abierta y me da miedo acercarme para averiguarlo, la única manera de saber si sigue abierta o cerrada, y por qué, es acercarme lo suficiente, ser valiente.

Pero hay un segundo temor detrás del primero, si sigue abierta y tengo la posibilidad de entrar, no sé si querría hacerlo, es una decisión que no tengo que tomar hasta no saber si sigue abierta, pero el hecho de que cuando me acerque esté cerrada, hace que el miedo corra de igual manera dentro de mi.


Sinceramente, creo que está cerrada, y que es absurdo acercarme si hay una gran posibilidad de que sea así.


Y creo que si ahora sigue abierta, dentro de poco se cerrará, porque estoy apunto de cerrar otra, y este acontecimiento hará que se cierren ambas, aunque sé que puedo evitar que se cierre esta puerta con mucho esfuerzo, no puedo hacer lo mismo con la otra.


La otra no depende de mi, no puedo poner un simple pañuelo para que no cierre, tampoco hay llave para eso, nada de lo que pueda hacer o decir cambiará el destino entre esa puerta y yo, pese a que el destino nos ha puesto ahí, sólo puedo observarla y acercarme muy lentamente, esperando ver un movimiento claro.

Yo ya he movido. Te toca.

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