domingo, 8 de agosto de 2010

Visitas

Aún no está aquí y ya estoy nerviosa, ya estoy inmensamente feliz.

Nada puede quitarme ni una sola gotita de felicidad en este instante.


Porque él, y los demás, son tan sumamente importantes para mi.

Que lloro recordando sus visitas, y la mía por supuesto, la recordaré toda mi vida, hasta que mi capacidad de recordar sea nula.


Recuerdo mi discman, mi aspecto veraniego en medio del invierno. Yo y mi soledad llegamos tras 14 horas de vuelo con unas ganas terribles de volver a ver a todos.


Quizá no sea la misma felicidad, ni los mismos nervios que aquella vez, pero se acerca mucho y es más que un regalo ver una parte de lo que tengo, tengo relativamente, y en la distancia.



Prometo aprovechar cada segundo, sus adorables acentos y términos, el humor y lo que siempre le ha caracterizado, es una excusa que nos va a reunir a todos, cosa que pasa muy ocasionalmente, a decir verdad, nunca.


Así que por ello me encuentro en un mezcleje de sentimientos, alegria, nervios, incertidumbre, pena, y más.


Hace 5 años yo estaba allí, a 10.000 kilómetros aproximadamente de aquí, y era tan feliz, tan feliz...



Este acontecimiento restará algunos kilómetros entre todos, pero el futuro, espero, reste la cantidad exacta para estar todos juntos.


Mario, gracias por ser lo mejor de este año.

No hay comentarios: