Es inevitable que con unas personas me deje la piel y con otras no exista.
No sé si será algo químico, o psíquico. Sólo sé que es injusto
Pero como ya he dicho, es inevitable; soy fiel a lo que me pide el cuerpo (con excepciones)
Mi subconsciente empieza a desfasar en cuanto aparece un imprevisto (o quizás algo previsto pero ya casi olvidado), y es entonces cuando mi vida se desarma.
Caen, y siguen cayendo los pedazos que llevaba construidos y colocados, pero resisto, gracias a la distancia y a la experiencia, que tanto me ayudan a la vez que me duelen.
Haré caso de mi raciocinio, paciencia. Todo llega y termina. Algunas cosas vuelven, otras se sustituyen.
En este caso, no sé si empezará, volverá, o esperará. Contemplar una de esas opciones (no diré cual) me hace sentir abrumadamente cruel y egoísta.
Decido partirme...
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