miércoles, 23 de junio de 2010

Metaforeando a corazón abierto

Después de 18 años, era el momento...

Con el pijama puesto y un cuchillo en mano se sentó en el sofá y lo fue acercando a la zona del pecho, respiró profusamente y se lo clavó.

La sangre empezó a derramarse por el salón, agrandó el agujero con la mano, la sangre, de un color más intenso de lo normal, salía cada vez con más fuerza.

Parecía que se vaciaba...

Tenía miedo de no estar haciendo lo correcto, de estar precipitándose, de que eso podía cambiar la opinión que él tenía de ella.

Aún así, lo hizo, durante una hora; comenzó por el principio, y empezó a sentirse bien, no paraba de llorar motivos:


Recuerdos, experiencias, fallos, rencor, dolor, todo y nada se comparaba a ese momento, era absolutamente nuevo para ella.

Fue una de las mejores experiencias de su vida, para ella tenía un gran significado, no fue al azar.





Cuando ya prácticamente no quedaba sangre le escribió:

- "Gracias por escucharme"


Y el dolor se hizo ausente.

1 comentario:

Cath Von T dijo...

A veces sólo necesitamos expiarnos o soltar lo que nos preocupa o nos preocupó en su momento, esconder las debilidades parece hacernos más fuertes pero siempre ocurre lo contrario mi pequeña tostadora de tostadas xD