Es sorprendente la facilidad con la que te fijas algo, una meta, una propuesta,
una medida de prevencion para no caer en lo de siempre, llegas a una conclusion, aparentemente evidente, clara y concisa, logica, que calma todos los pensamientos anteriores. Pero una simple conversacion, incluso una simple frase o imagen hace que eso se oculte, es como una venda que te vuelve ciega o te borra parcialmente esos claros pensamientos, dices no, y luego dices si, y no te acuerdas de haber dicho no. Caes, te estampas, y te arrepientes de no haberte acordado del no, o quizas no quisiste acordarte.
Dejarse llevar, no, he acabado odiando esa expresion, para que fijamos algo si no lo llevamos a cabo, pudiendo evitar las consecuencias fatales que conllevara el no ser fiel a una solucion que se sabe que es la correcta, pero es la menos placentera a corto plazo.
Que necesidad hay de complicarse mas, hemos nacido para complicarnos, por lo menos en mi caso, realmente no quiero, un fracaso implica mas de una puerta que cerrar, supone un aumento de la inseguridad, debilidad, desconfianza ante todo, no hay fuerzas que gastar en mas situaciones asi, si no estoy obligada, si soy libre de elegir, es una pena llegar tarde a estos pensamientos, cuando el arrepentimiento es constante y ya has dicho lo que no debias haber dicho, impotencia que actua como freno, amargamiento o apagamiento y demas, ya noto la exageracion, (lucecita de aviso)
buenas noches
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