domingo, 4 de enero de 2009

antes de dormir

Son la una de la mañana y no se me ocurre otra cosa que escribir
comería pero me duele el estómago, pobrecito


Tengo la intención de plasmar algunas de las situaciones que se hayaron en mi cabeza tiempo atrás, alejadas y sin posibilidad remota de hacerse realidad...


Espero que a nadie le moleste, son cosas que pienso y a quien le moleste que no lo lea pero es así.




Todos los días soñaba con él, todos los días su mente dibujaba alguna imagen sujeta a un pensamiento sobre él, todos los días algo hacía recordarle, evitaba verle en persona o tener cualquier tipo de contacto para no estimular esos actos involuntarios. Al cabo de un año de frustrados intentos ya se había acostumbrado a esa "presencia" en su cabeza, no siempre le daba importancia, pero era algo que siempre estaba ahí y por mucho que lo negara, seguiría ahí sin que ella pudiera hacer nada, algo que restaba momentos de felicidad y sumaba momentos de frustración o simples sentimientos pasados y rotos...


Pero llegó un día en el que decidió pasar página y afrontar la realidad, aceptando que sí, tenía esos pensamientos y esos sueños, pero sabía muy bien lo que quería y precisamente no era a él, o eso pretendía querer. Aquella noche salió radiante a la calle, con los ojos mas que abiertos, mas grandes y oscuros que nunca, iba vestida con la ropa de siempre, esos vaqueros gastados que tanto habían rozado sus piernas por tantos lugares, la camiseta de uno de sus grupos favoritos, el pelo medio peinado como siempre, y sus ansiadas zapatillas de skate.


Cambiaba de canción con su querido móvil de segunda mano más que suficiente para ella, no importaba que recuerdos le trajera la canción que escuchara, ni siquiera las cambió, normalmente cambiaba la canción cada 30 segundos aproximadamente, pero esta vez se limitó a escucharlas en su totalidad, con la mente en blanco, rumbo a aquel lugar, aunque no había quedado con nadie le apetecía aparecer un rato, lo consideraba una prueba, la primera de todas...


Llegó a la calle del bar, siempre miraba los coches por si lo veía, y siempre se asomaba desde la esquina por la misma razón, esta vez no gastó ningún minuto y siguió andando decidida a entrar, observar y no inmutarse fuera la imagen que se encontrara, bajó las escaleras, empujó la puerta y con una media sonrisa se adentró con la mirada penetrante hacia el personal que allí había...


No habían más de 10 personas, pero las 10 integras la observaron de arriba a abajo, con cara de misterio, como si quisieran decir algo pero no supieran como, se dirigió a la barra mientras el camarero no apartaba ojo de ella, un poco extrañada de todo aquello le pidió un vodka con limón a lo que éste le contestó "Mejor te daré otra cosa", ella no daba crédito a lo que había oído y observó al camarero como sacaba un sobre negro del bolsillo, "esto es para ti" le dijo, con la mano temblorosa agarró el sobre y lo abrió, "lo siento...".


Cada vez entendía menos, vió un vaso de whiskey en la barra y sin pensar se lo bebió de un trago dejando el sobre al lado, cerró los ojos y sonó un móvil al lado del vaso ya vacío, " has recibido un mensaje", ni sabía de quien era el whiskey ni sabía quien era el dueño del móvil, pero lo cogió y leyó el mensaje sin remordimiento alguno, "Sube las escaleras" no conocía el número del autor, así que se dio la vuelta y miró a su alrededor para ver si alguno de los que estaban podía ser el que lo había mandado, pero no había nadie en el bar, ni siquiera estaba el camarero que le había dado aquel sobre, estaba completamente vacío y en silencio.


Una mezcla de miedo y rabia la invadía por dentro, cogió el sobre y se dirigió a la puerta, abrió y subió las escaleras a modo cámara lenta, mientras escuchaba una canción que pertenecía al grupo que llevaba en su camiseta y solo le llevaba a una persona, las pulsaciones aumentaban por cada escalón que subía, abrió la puerta que le llevaba a la calle, al abrir se encontró con mas de 50 personas agolpadas en la puerta observándola, no conocía a nadie, ni siquiera de vista, se quedó perpleja mientras escuchaba esa canción e intentó avanzar entre la multitud acercándose al lugar de donde provenía la música, tenía una leve idea de lo que podía ser, pero estaba totalmente descuadrada.


La gente se fue apartando y empezó a ver rostros conocidos, la primera fue su hermana, que tenía una sonrisa radiante y le dio otro sobre negro sin mediar palabra, lo abrió y leyó mientras una lágrima caía irremediablemente, "siento haber tardado tanto", siguió adelante y se encontró con su mejor amiga que también llevaba otro sobre negro, "espero que me perdones", una lágrima detrás de otra por cada persona y frase que veía, "me equivoqué", "ahora sé lo que realmente quiero", "no te merecías nada de lo que hice", "mas vale tarde que nunca", "eres mas importante de lo que creía", y así unas cuantas más hasta el final de la calle donde estaba el último sobre blanco a manos de su mejor amigo, al cual no lo veía desde hacía meses, en el que ponía "esto es solo el principio, date la vuelta"...


En ese momento, el tiempo y su frágil corazón se pararon a la vez, justo en el momento que una lágrima partía por millonésima vez de su globo ocular, se fue dando la vuelta con la cabeza agachada y las manos en la cara, estaba aterrorizada de la emoción que sentía, creía estar en un sueño, el mayor de todos, temía que el corazón le estallara y los pequeños pedazos se esparcieran por el aire hasta su desintegración, las pulsaciones aumentaban a medida en que se daba la vuelta y se acercara a la imagen que tanto veía en su cabeza pero de la que tanto huía en persona, "no puedo!", dijo, y su mejor amigo le susurró "no tengas miedo, estoy contigo y siempre lo estaré, si lo prefieres, te pongo una venda y vas poco a poco", ella asintió medio convencida y así lo hizo, una venda negra cubría sus ojos, la gente desapareció y ya solo se encontraban ellos dos, frente a frente, él la observaba sonriendo, casi riéndose de la situación y ella no sabía qué hacer, él se fue acercando hacia ella, y ella sentía su presencia más cerca y cuando lo tuvo delante levantó las manos y le tocó el pecho, se acercó más y disfrutó del olor al que tan adicta era, tocó sus brazos, su barriga, su cintura y su espalda, retractándolo todo en su mente, sujetó su collar, y siguió por la cara, ella ya sonreía y recorrió cada detalle mientras se sumergía en su esencia...


Él disfrutaba viéndola y al terminar ese "recorrido", procedió a quitarle la venda, puso sus manos sobre sus ojos y ella las cogió, ambos quitaron la venda muy lentamente, sus miradas se encontraron instantáneamente, y él dijo "nunca la frase esa de que una imagen vale mas que mil palabras había tenido tanto sentido eh", ella le respondío con una sonrisa junto con varias lágrimas, y se abalanzaron el uno al otro para darse el mayor abrazo nunca visto, aquel que ella había esperado durante más de un año, por fín lo había conseguido, estaba eufórica y miraba al cielo sin parar de llorar, bajó la mirada y vió aquella cara tierna que tanto había recordado, una de las miles cosas que le destacaban y le habían hecho enamorarse profundamente de él, le devolvió esa mirada tierna y la escena terminó con algo que todos esperan, un beso.



Después de imaginarse aquello y unas cuantas historias más, se acabó durmiendo como cada noche...





Fin



Ahora son las 3 menos cuarto de la mañana

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