He vuelto a soñar contigo.
Estábamos en una playa.
Dormías en la arena, me ofrecías tu almohada.
Yo me apoyaba en ella, la distancia era la suficiente como para elevar mis pulsaciones el doble de lo normal.
Recuerdo algún gesto más, te tocaba la cabeza, la química iba al compás de las olas.
Pero sobre todo recuerdo cómo te incorporas y me dices que nos vamos, entonces yo levanto la cabeza del suelo y te miro a los ojos sin decir nada.
Lo único que me apetece es quedarme así toda la vida. Pero te vas.
Me despierto, y como me ha sabido a poco sigo soñando despierta.
Esta vez tengo el control. Puedo poner el final que yo quiera, puedo poner en tu boca las palabras que nunca dirás, las miradas que nunca veré, y los sentimientos que nunca tendrás.
Es una locura, es algo que se escapa de mi control cuando estoy sola, cuando duermo, tengo que esforzarme para que nadie se de cuenta, soy una experta en reprimirme contigo.
Y no es porque me lo pongas difícil, es porque sé que es imposible, ni siquiera es improbable.
Sé que es una pérdida de tiempo, pero son sentimientos bonitos. Si pudiera elegir no los tendría, pero ya que los tengo y es imposible que se esfumen intentaré ver lo positivo.
Me inspiras. Me haces sentir viva. Y no eres para nada consciente de ello.
Te asustaría, te abrumaría, te confundiría. Saldrías corriendo. Me rechazarías en todos los niveles posibles.
Te sorprendería, intentarías olvidarlo.
Soy demasiado dramática, demasiado peliculera, nunca saldrá bien. Eres sólo una persona idealizada. Y en verdad sueño con esa persona, no contigo.
Por eso es imposible.
Pero te veo y lo que es imposible es no notar nada en el estómago. Es sentir un vuelco cada vez que te miro y me estás mirando. Porque en esos momentos mis instintos quieren tomar el control y lo único que me apetece es soltarte cuatro cosas y ver que pasa. También siento un vuelco cada vez que noto tu rechazo, sé que es tu mirada, que es la que pones a todo el mundo. Lo sé.
¿Y aquella noche?, pienso. Me acuerdo de esa mirada. Esa mirada no era producto de mi imaginación. No iba dirigida a otra persona. Mis ojos te lo decían todo, pero ¿y los tuyos?
Si es verdad lo que dicen de... Aunque ya hace algo de tiempo de aquella noche.
Hay tantas cosas que me dicen que no, que por una noche no voy a tirarlo todo por la borda. Seguiré reprimiendo lo que siento. Esperando a que encuentres a alguien. Ese será el momento en el que todo desaparezca.
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