"Gritando callamos al miedo"
Opción 1: aguantar lo predecible. O en su defecto una sorpresa. Aguantar lo que mi cuerpo, corazón, mente pueda. No estoy por la labor.
Opción 2: poner de nuevo la barrera, física y psicológicamente. Duele, pero es medianamente eficaz. Es más fácil a corto plazo. No lo tengo tan claro como otras veces pero no tengo más alternativas.
Bueno sí, soltarlo.
No.
Estas cosas me restan años mentales, me resta madurez... pero cuando son cosas que ya has hecho, ya sabes qué opciones hay.
Cuando estás tan harta. Tan susceptible. Tan vulnerable. Empiezas a apartar.
Sí, hacía tiempo que no ponía la etiqueta "monotema" en el blog. Qué triste.
He sobreestimado mi frialdad, mi pasividad, y mi madurez. Ahora acepto las consecuencias.
Pero saldré. Como otras veces, saldré.
No quería llegar a esto. Pensaba que no tendría que hacerlo.
Pero aunque yo haya mentido... también me han mentido. Y tengo esa palabra en mi mente. No se va.
Lo peor es que sé que hasta que no lo suelte puedo estar así indefinidamente... sé que es una solución que duele y encima lo voy a tener ahí.
Siempre he sido masoca. Sigo siendo fiel a ese aspecto de mi.
Algún día dejaré de hacerme de daño y empezaré a hacer lo mejor para mi. Algún día....
Seré yo quien no se deje influenciar por nadie. Quien tenga la voluntad y la firmeza en mis decisiones. Quien pueda decirle a cada uno lo que se merece. Quien pueda afrontar todo tipo de situaciones. Quien sea justa y dé únicamente lo que reciba, no lo que le nace. Quien se centre en lo que debe y no en personas concretas que no lo merecen.
Hola silencio, y adiós ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario