1. m. Golpe que da algo con otra cosa cuando una de ellas, o las dos, van impelidas y se encuentran. U. t. en sent. fig.
2. m. Encuentro sorprendente o inesperado entre personas o de personas y cosas.
Le costaba decir que no, dijo que quizás y finalmente se decidió aunque tenía miedo, después de tanto tiempo estaba agusto como estaba y no quería volver a sentir ese nudo en el corazón, sentir su sangre hirviendo y su flaqueamiento psíquico y físico.
"Inconscientemente", sin segundas ni primeras intenciones se preparó para salir, para describirlo sería: fuera de lo normal. Tacones, pelo lacado y repeinado, formal...
No sabía siquiera si fuera a ir "tanta" gente como le habían dicho, pero si esperaba que no fuera él
Más tarde ya bajaba con sus 4 grandes amigas, contenta y pensativa, mejor que otras veces, mejor que un año antes, mucho mejor.
Llegó a la esquina del bar, observó los coches y no vio nada, respiró tranquila y se adelantó a la puerta del bar, comenzó a saludar, hablar... 2 minutos después buscó a sus amigas para entrar, encontró a una charlando con dos personas situadas de espaldas a sus ojos, a 1 metro de ella, ni siquiera le dio tiempo a escucharles.
El tiempo se paró durante una centésima de segundo, en el cual sus ojos se abrieron y su cara sólo expresaba pánico, y también rabia. Sin articular palabra y sin pensarlo, corrió escaleras abajo huyendo de todo.
Se encerró en el baño, se empapó de agua, "contrólate", no sabía que hacer, no quería verle la cara, y menos intercambiar palabras. Salió y buscó a sus amigas, no las veía, no quería moverse mucho por si volvía a haber otro encontronazo, le pidio a un amigo que las buscara, y asi fue, se quedó con ellas, aunque sin querer le había visto la cara de lejos, sabía donde estaba y sabía donde no tenía que mirar y donde no tenía que pasar...
Disfrutó de algunas canciones del concierto, pero no podía más, y salió a tomar el aire, a partir de ahí intentó evadirse, y parece que lo consiguió.
Afortunadamente no volvió a verlo en toda esa noche...desafortunadamente, le influyó, y fue inevitable que el dolor le corriera por dentro, aunque en menos cantidad.
Pero el dolor sigue siendo dolor.
Lo que no sabía es que él si se había dado cuenta de su carrerón escaleras abajo.
Y a ambos les daba igual, a él... seguro que sí, pero... y a ella?
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