sábado, 11 de enero de 2014

Autoanálisis, propósito del año

Hace tanto que no escribo sobre mis sentimientos que ni cerrando los ojos con un buen tema de fondo sé cómo empezar ni qué decir.

A día de hoy es cuando me he dado cuenta del terrible problema de autoestima que tengo, ¿cómo voy a ser la persona independiente que quiero ser si sigo actuando de esta manera?

No sé por qué con 22 años sigo sin aceptarme, me acepto a medias, acepto mi cuerpo a medias, mi mente a medias, y no hago nada para cambiarlo. ¿Cuándo seré yo la que tome las riendas? ¿Por qué no lo he hecho ya?

¿Porque siempre derivo mi perrería a que me da miedo ser feliz de verdad? Feliz conmigo misma claro.

Creo que si consigo aceptar/mejorar mi cuerpo y mente ya no tendré más motivaciones, y me sentiré vacía.
Hoy es la primera vez que me pregunto ¿y por qué no? ¿No será mejor lograrlo y ver qué pasa después? ¿Qué necesito para tener esa voluntad y constancia que tanto admiro en los demás?

Tengo tantas preguntas que me abruma la posibilidad de empezar a conducir mi vida. Y por eso lo voy dejando pasar. Todo lo dejo pasar. El miedo es el que me conduce. Miedo a estar sola de por vida, porque no me quiero y nunca me creeré que alguien me quiera de verdad.

Porque ni siquiera soy del todo yo con los demás. Se me hace tan difícil abrirme del todo, y la única solución que veo es huir lejos. Cobardía es uno de mis grandes defectos. Ni siquiera soy capaz de decirme estas cosas a mi misma.

Tengo una mente muy retorcida. Tengo tantos secretos que ni siquiera yo sé.
Debería empezar a escribir una lista de cosas pendientes. Una a lo Me llamo Earl.

Siempre he imaginado todo diferente. Soy inconformista y vaga. La peor combinación que existe.

De hecho este blog es una de las mil herramientas para llamar la atención y así llenar ese vacío que me acompañado desde la niñez hasta hoy. Por eso tengo tantas fotos mías hechas por mi. Para que la gente me diga qué guapa soy cuando realmente no lo pienso pero me gustaría pensarlo y a la vez quiero demostrar que no me importa lo que piensen los demás cuando una parte de mí le importa.

Desde luego tengo tanto por mejorar que cada vez tengo más claro que cuánto más sola me sienta mejor. Terapia de choque, así lo llaman.

Una vez esté en lo más hondo, sólo quedará la opción de recuperarse. Si no seguiré estancada y no podré subir ni bajar. Así que gente que no le interesa, me preparo para el descenso.


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