Hoy le digo adiós a este invierno, dejo atrás el frío que empezó ya en septiembre y que ha tardado mucho en abandonarme... aunque ha sido una temporada donde la sangre me ha hervido por una cosa u otra, el frío que he sentido tras cada resbalón ha sido cada vez peor.
Muchos han trabajado duro para mantener ese frío dentro de mi, yo la primera. Pero sin darme cuenta alguien ha ido derritiendo poco a poco la coraza que protegía. Y no me arrepiento. Soy demasiado complicada para estas cosas, hago lo que me nace, y esto, y todo, es nuevo para mi.
Y aunque siempre quede ese miedo por, esos momentos de inseguridad, o de bajón... estoy más que agradecida, porque siento que ha merecido pasar lo que he pasado durante este año y medio si todo ello me ha llevado al lugar en el que estoy.
Por fin puedo dar sin pensar en lo que voy a recibir, por fin no tengo esa represión que siempre he tenido. Por fin puedo compartir pensamientos y vivencias, porque sí noto ese interés por conocer.
Y es que los pequeños detalles son los que más me llenan.
Simplemente, nunca nadie ha hecho tanto por mi.
Por ello puedo decir que la primavera se adelantó para mi.
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