miércoles, 24 de marzo de 2010

Your love is a dragster wave

Siempre tumbada, a la espera de una ilusión y de su consecuente ostia (hablando en plata).

Nadie bastante alto...
...o simpático, cómico, guapo, interesante, culto, detallista, inteligente, trabajador, responsable, observador, equilibrado, comprensivo, atento, etcétera




Se había gastado más dinero del que podía en cosas que ni recordaba, su vida es un continuo malgasto, ¿y qué importa, si sigue viva?

Abrió el cajón de la mesita de madera, estaba llena de posibles astillas, y sin apenas moverse cogio el billete de 20, arrugado y sucio como su propio órgano bombeador de sangre, tal como iba salió de la habitación, del edificio, hasta el supermercado más cercano.

Mientras deambulaba pensante la gente la observaba, todos, los niños, los ancianos y adultos se giraban, atontados y embobados por lo que pasaba por su lado, ella era capaz de leer sus pensamientos pese a su estado, su mente seguía siendo la misma, retorcida y brillante, desde el primer día.

Con esa mente es fácil preguntarse por qué bebía constantemente. Para no llorar, hasta las más brillantes, racionales e inteligentes mentes fallan, caen, tropiezan una y otra vez, se nublan, se bloquean, recuerdan lo olvidado y olvidan lo vivido.

Otras dos botellas de Eristoff negro, hacia media hora que había acabado con la 3º de aquel día, y aún le quedaban dos por ingerir. La cajera, Ghinzu, su mejor amiga de entonces, aquella que había visto el desgaste, el cómo se había echado a perder en apenas 2 años sin poder hacer nada, le miraba lastimosamente, sin decirse una palabra, salió del super con la misma cara con la que había salido de casa, con la misma de hacía meses.


El ascensor llegó al 5º, pero no salió, decidió subir a la azotea, donde nunca había estado. Con una botella en cada mano, apenas se tenía en pie, daba pasos lentos, hacia el borde del edificio, se asomó de forma brusca y sintió un mareo que le recorrió todas las astillas, cayó hacia atrás, boca arriba, con los ojos como platos no dejaba de mirar el cielo que parecía que descendía para envolverla y llevársela, como una ola que estaba apunto de romper contra ella, lo deseaba, lo ansiaba.

Lo deseaba tanto que en un momento estaba de pie, y en otro momento ya no quedaba rastro de eristoff, y en otro estaba colgando del edificio, riendo a carcajadas, se sentía poderosa y feliz, al fin y al cabo embriagada de dolor.

Mientras reía tarareaba esa canción y miraba al cielo, repetía y repetía la misma frase, una y otra vez...

"And the sun is going over me, Your love is a dragster wave"

1 comentario:

Nessa dijo...

caeriño??? creo que tenemos que hablar no... tenemos que contarnos muchas cosas...

te echo de menos...
tequieroo mucho de veras!!!