jueves, 10 de septiembre de 2009

farewell

Era su último día allí, y no se encontraba del todo ilusionada, ni feliz, una especie de miedo al cambio la invadía y no podía controlarlo, pero sabía disimularlo bien, en general era buena actriz a la hora de disimular como estaba realmente.

Tras prepararse la maleta y haber semi vaciado su habitación, salió fuera y se quedó mirándo y recordó la cantidad de momentos que allí dentro había pasado, la gente que había entrado, con la que había dormido, reido, llorado y hablado.

Puesto que era la hora de irse, cerró la puerta y cabizbaja salió del piso, bajó las escaleras cuando de repente recordó que se había dejado algo importante en la habitación, subió corriendo, entró y se tiró en la cama empapando la almohada con las lágrimas que no había derramado en todo ese tiempo, lágrimas cargadas de soledad, miedo, rabia, y desesperanza.

Se repuso y abrió el cajón de la cama en busca de su caja de bombones, la cual contenía cosas importantes que conservaba de hacía años, meses, semanas, etc.

Entre ellos una carta, una pulsera, una funda, y miles de cosas que no quería olvidar, aunque era consciente de que era agua pasada.

Cogió la caja y volvió a bajar, se subió al coche, y siguió recordando...



El día anterior se había reunido con la gente que apreciaba, se había despedido individualmente de cada uno, y por esa parte estaba tranquila, aunque no del todo, porque hubo alguien que no apareció, ni tuvo la intención de despedirse...

Alquien a quien apreciaba mucho y en el fondo echaría de menos.

En ese momento sonó el móvil, miró quien era, no tenía el número pero le sonaba, aunque no recordaba de quien era exactamente descolgó quedándose callada:

- ...
- Nadia?
- Qu....que quieres?
- Cuando te vas?
- Pues... en breve (dos años y no había cambiado nada)
- No te vas a despedir?
- Em, no sé.......... donde y cuando?
- En el banco dentro de 5 minutos

Colgó y suspiró, última oportunidad para hacer lo que siempre había querido, estaba decidida a no dejarse nada dentro. O casi nada...

Pidió un rato para despedirse de esa persona, lo entendieron y la acercaron a aquel banco, se sentó mientras esperaba el "reencuentro", notó que venía alguien, giró la cabeza y ahí estaba, delante de ella, raramente serio, finalmente ella bajó la mirada y le pidió que se sentara.


- Bueno, que tal? (intentaba normalizar y preguntarle como siempre hacía)
- ...
- Oooooye, que qué tal?!
- Bien. ¿No te ibas a despedir verdad?
- ¿Tú qué crees?
- ...
- Que mas da, a ti te da igual
- Si?
- Digo yo......
- ...
- Para mí es muy difícil esto, y aquí, y contigo, solo quedabas tú pero, creía que no hacía falta, a ti te da lo mismo, tienes otras cosas mejores que hacer.
- Ya.
- Pues eso.



[...]

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