Iba por la calle, tras haber hecho una especie de casting de baile en el que me habían echado casi a patadas, iba sola por las calles del pueblo aumentando el ritmo de velocidad, incluso había conocido a una mujer que paseaba a su bebé.
Mientras caminaba se lo imaginó, y al mirar hacia un coche, se paró en seco, estaba lleno de hombres y había uno detrás que le miraba como si la conociera, lo reconoció y bajo la mirada mientras andaba, la subía y la bajaba, que extraño.
Finalmente el coche siguió su camino y ella se puso a pensar en el por qué de esa situación tan rara...
Llegó a la puerta de su casa y había mucha gente sentada en ella, miraba para abajo y escuchó la voz de uno de los que iban en ese coche, entonces lo vió, empujó la puerta fuerte y rápido, pero era inevitable. Le miró y una mezcla de rabia y melancolía revoloteaban... No pudo subir y se sentó a su lado pensando en el record que había conseguido pero que no era suficiente.
- ¿eh?
- ¿que haces aqui? (siempre actuaba friamente al principio pero poco le duraba)
- bua, tengo mucha hambre
- quieres que te baje algo?
- no, no
- que si hombre, mira! si tengo una catalana que mi madre no se la ha comido, espera que te la bajo
(No podía evitar querer que se quedara el máximo tiempo posible, hubiera cocinado lo que hubiera sido, y cuando hubiera sido, solo para eso, subió corriendo a por la tostada y bajó, sólo estaba él).
- Toma, se ha roto un poco...
Y me desperté.
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