domingo, 8 de junio de 2008

estupideces

érase una noche.
donde el alcohol suponía una gran felicidad, desfase y risas
donde realmente acabó haciendo de las suyas:
las lágrimas acabaron desbordándose como antaño...
lágrimas de dolor sin pausa sin motivo coherente
suplicando que cesaran, el intento fue nulo
demasiadas cosas en tanto y poco tiempo
necesitaba un respiro
se ahogaba
moría
y nadie le ayudaba...

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